Desòrdenes de alimentaciòn en niños con autismo

 

Uno de los problemas que se presentan de forma generalizada en los niños con Trastornos del Espectro del Autismo son los relativos a la alimentación. Este hecho genera una gran cantidad de consultas por parte de las familias hacia los profesionales, por las connotaciones -evidentes- del riesgo para la salud y el desarrollo del niño, pero no siempre se obtienen las respuestas correctas a estas peticiones. Nos encontramos ante un gran abanico de factores que a su vez van a generar una serie de desencadenantes a cual más problemático. Para abordar este serio problema de los desordenes de la alimentación en el niño con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) se llevó a cabo en la ciudad de Valencia (España) y dentro del marco de las II Jornadas Multidisciplinares de los TEA unas jornadas especializadas en este ámbito. Aquí les traemos las conclusiones mas relevantes de este fantástico curso organizado por la Asociación ATTEM de la ciudad de Valencia.

La prevalencia de los desordenes alimenticios en niños y niñas con TEA es elevada, muy elevada, según las últimas revisiones podemos hablar que este tipo de desordenes se presentan en alrededor del 90% (Kodak & Piazza, 2008) de los niños y niñas con TEA, desde casos muy severos a desordenes leves. Alrededor del 70% de los casos son considerados como hiperselectivos (Twachtman-Reilly, Amaral & Zebrowsky, 2008). Los cuadros ante los que nos podemos enfrentar son diversos pero con consecuencias similares: desde hiper a hiposensibilidad; hiperselectividad, problemas de masticación; bajo tono muscular maxilofacial; problemas sensoriales; problemas digestivos; estreñimiento; diarrea; alteraciones producidas por la medicación; ansiedad; intolerancias y alergias; halitosis; aerofagia,…, sin contar que muchos de estos problemas pueden aparecer de forma simultánea, o unos ser consecuencia de otros. Pero finalmente nos encontramos con cuadros que afectan directamente a la salud del niño que presenta estos desordenes de la alimentación, en muchos casos estos desordenes pueden crear problemas muy serios que incluyan el ingreso hospitalario del niño.

El desarrollo en los hitos de alimentación de un niño se puede encuadrar en el siguiente esquema:

  • De 0 a 3 meses de edad: Succiona de forma natural al acercarle el pecho, biberón o chupete. Extiende la lengua más allá de los labios
  • De 3 a 6 meses: Sujeta el biberón con las manos; Cierra los labios para sellar la boca; Puede tomar semi-solidos de una cuchara; Mueve la lengua dentro y fuera sin problemas; Realiza movimientos verticales de masticación.
  • De 6 a 9 meses: Retira la comida de la cuchara con los labios; Se limpia el labio inferior con los dientes; Bebe de un vaso sin atragantarse; Mastica alimentos.
  • De 9 a 12 meses: Mastica alimentos sólidos; Se lleva alimentos a la boca; Bebe de una taza o vaso con ayuda; Controla el babeo.
  • De 12 a 18 meses: Come solo con la cuchara; Bebe de un vaso sin ayuda.
  • De 28 a 24 meses: Mastica con movimientos rotatorios; Bebe de una taza solo sin derramar el contenido; Come la comida solo utilizando una cuchara derramando algo.
  • De 24 a 36 meses: Pincha la comida con el tenedor; Termina de pelar, desenvolver o destapar alimentos.
  • De 36 meses en adelante: Utiliza los útiles adecuadamente para comer; Ayuda en las tareas de preparación de comida y mesa.

Esta clasificación (presentada por la especialista en nutrición infantil Lucía Villaba) nos muestra los hitos más comunes que el niño debe adquirir en lo referente al proceso de alimentación, es una clasificación aproximada, pero que nos muestra los hitos más comunes que el niño debe ir adquiriendo con el paso del tiempo. Si se aprecian diferencias significativas puede ser un signo de alerta de que algo no va del todo bien.

¿Cual son las causas más habituales de los desordenes alimenticios en niños y niñas con TEA?

  • Alteración Sensorial
  • Rigidez e inflexibilidad
  • Alteraciones sociales
  • Médicas: Alergias, intolerancias, desordenes del aparato digestivo, consumo de fármacos,…

Las alteraciones sensoriales sueles ser las más habituales, e incluso derivar posteriormente en un problema de tipo médico. Las alteraciones generadas por la conducta normalmente están relacionadas con inflexibilidad y rigidez, pero estos aspectos pueden verse potenciados por los problemas sensoriales, llegando a desarrollarse conductas incluso obsesivas que alteran gravemente los patrones de la alimentación del niño. Otro de los aspectos relacionados es la calidad de la comunicación, a peor comunicación más probabilidad de que el niño desarrolle problemas de alimentación. Ya sea porque sencillamente algo no le gusta y asocia un color, olor, textura, temperatura,.., de algo que no le gusta a un mayor abasto de alimentos, con lo cual un problema de comunicación nos va a generar también un problema de alimentación.

En muchos casos los diferentes problemas se retro-alimentan unos a otros, es decir, un problema sensorial se aumenta con uno conductual, una alteración social se aumenta por la rigidez, un problema sensorial se alimenta de los anteriores, un problema médico aumenta la irritabilidad que desemboca en conductas más restrictivas,…, de forma que podemos entrar en situaciones realmente complejas. A su vez podremos también encontrarnos con bajo tono muscular en la zona maxilofacial, esta hipotonía puede tener un origen diverso: Ausencia de masticación, que evidentemente no desarrolla la musculatura; Alteraciones físicas de carácter médico, que requerirán otro tipo de intervención; Aspectos morfológicos como una maloclusión por ejemplo.

Otro de los aspectos está relacionado con el apetito, podremos encontrarnos con niños inapetentes, que sumado a otros problemas que puedan aparecer de forma simultánea, nos van a hacer muy complicada la hora de la comida. También nos encontraremos con niños muy glotones, que presentan un elevado nivel de ansiedad que solo calman devorando (con el consiguiente riesgo de obesidad). Y también encontraremos niños con un nivel muy normal de apetito. Cada grupo puede presentar a su vez conductas totalmente diferentes ante problemas idénticos. Por ejemplo un niño con un apetito normal y que presente alteraciones sensoriales que le dificulten la ingesta de alimentos se va a comportar de forma muy irritable durante todo el día, sencillamente tiene hambre (por ejemplo). Pero esta misma situación en un niño inapetente solo creará irritación el momento mismo de la comida. Aprender a desenmarañar estas situaciones y saber identificarlas nos va a ayudar mucho a la hora de afrontar estos problemas.

No obstante, lo más habitual es encontrarnos con cuadros de hiperselectividad y/o hipersensibilidad. De hecho la combinación de ambos es también bastante habitual, donde los problemas sensoriales potencian las conductas restrictivas.

Hipersensibilidad Ante un cuadro de hipersensibilidad podemos encontrar conductas tales como:

  • Acumulación de alimentos en la boca, sin que el niño se de cuenta
  • Bocados muy grandes
  • Busca sabores fuertes (Limón, picante, quesos azules,…)
  • Predilección por alimentos crujientes
  • Pasión por refrescos gaseosos
  • Tendencia a tomar la comida o muy caliente o fría
  • Presencia de babeo abundante
  • Dificultad a la hora de limpiar al niño
  • Reacciones exageradas

En casos de hipersensibilidad podremos ver que el niño no se deja tocar la cara, y sobre todo la parte que rodea la boca (Zona orofacial). A su vez cepillar los dientes puede convertirse en una misión muy complicada por la resistencia del niño. Ante alimentos de consistencias mixtas es habitual una postura de rechazo, y presenta reflejos de vomito cuando se le fuerza. Puede mantener la comida en la boca durante mucho tiempo, o directamente escupirla, cualquier cosa para no tragarla. Puede presentar reacciones que a priori parecerán exageradas, con arcadas, detección de pequeños cambios en las texturas de la comida, muy sensibles a variaciones de temperatura. En casos de una hipersensibilidad excesiva en la zona orofacial será recomendable consultar al especialista para que hagan trabajos específicos de forma que se reduzca la reacción adversa del niño. También encontraremos niños que no soportan tener la cara húmeda con rastros de comida Este tipo de intervención ayudará al niño a no presentar conductas exageradas cuando le metemos la cuchara en la boca, o cuando le limpiamos al cara, etc,…

Aquí podemos ver a un niños de 4 años con problemas de masticación. Cada cucharada pone una cara de asco terrible. Es un niño muy tranquilo, hecho que ayuda mucho a la hora de trabajar
Un poco más abajo veremos al mismo niño con el resultado del estreñimiento en su conducta

Pueden ver varios videos  ilustrativos y  otras informaciones en este  link  de Autismodiario:

https://autismodiario.org/2013/02/17/los-desordenes-de-la-alimentacion-en-los-trastornos-del-espectro-del-autismo/

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