La sexualidad en los niños con autismo.

En mi Blog siempre darè prioridad a los asuntos sexuales porque pienso que sean, junto a la agresividad, una de las cuestiones màs difìciles de enfrentar  cuando se llega a la adolescencia. Aquì les adjunto un interesante  artìculo sobre el tema:

 

“LLega un momento en la vida de estas personas y la de sus padres en la que empezamos a preocuparnos cuando vemos que empiezan a tener curiosidades por el cuerpo y las sensaciones que producen algunos estímulos. Qué hacer cuando esto pasa?, Qué decir cuando empiezan a preguntar y a experimentar? Cómo manejar esta situación ante la familia y compañeros de colegio?

Muchos autistas tienen un comportamiento sexual anormal, encontrándose con problemas en el momento de satisfacer sus necesidades sexuales. Una conducta sexual inapropiada y los intentos de mantener contactos sexuales son a menudo fuente de tensiones con su entorno inmediato. Ello puede llevar a un tratamiento equivocado o, incluso, a anular las posibilidades del entorno de emprender acciones, con el consiguiente arrinconamiento del problema.

De hecho, los problemas sexuales no resueltos pueden provocar una disminución de la calidad de vida. Cuando nos damos cuenta de cómo la sexualidad influye en las emociones y en la conducta humana, resulta obvio que este tema debería merecer más atención. muy pocos informes sobre el síndrome autista se hayan centrado en los problemas sexuales se debe, probablemente, a la tendencia general en la sociedad a ignorar o, incluso, a suprimir la sexualidad como parte natural e integrada en el desarrollo de la personalidad.

Esto se puede decir tanto de la parte de la sociedad no afectada por el síndrome , como en particular, de la parte afectada. Por otra parte, falta información sobre los problemas específicos asociados con el desarrollo sexual de los autistas. Asimismo, tenemos información y experiencia limitadas en lo que respecta a las formas de abordar e intervenir en los problemas sexuales de este grupo de personas discapacitadas.

Gillberg (1983) menciona los tres problemas principales que surgen en los debates sobre la sexualidad entre autistas: 1) Tienen tendencia a masturbarse en público 2) Muestran una conducta sexual inapropiada hacia otra gente y 3) Muchos emplean técnicas de automutilación cuando se masturban. Por otro lado, los informes publicados tratan principalmente de los problemas que los autistas jóvenes y adultos de alto funcionamiento encuentran cuando comienzan a manifestar interés sexual por otra gente.

A pesar de los problemas de desarrollo social que tienen los autistas, no consideran probables los problemas de sexualidad descontrolada. Esto es debido a que el trastorno autista inhibe el desarrollo de las técnicas que gobiernan el intercambio de signos sexuales entre dos personas que se atraen mutuamente. Casarse también parece descartado. En una encuesta hecha a 63 niños autistas, ninguno de ellos se había casado cuando llegó a la edad adulta (Rutter, 1970).

En una encuesta importante hecha por Kanner y cols. (1972) a 96 autistas, ninguno había considerado seriamente la posibilidad de casarse. En otra encuesta hecha a 21 autistas de alto nivel de funcionamiento, se les preguntó sobre su experiencia, conocimiento y deseos relacionados con su sexualidad. El trastorno autista ya se presenta durante los primeros meses de vida o aparece durante los primeros 3 años. Los niños autistas manifiestan retraso y un desarrollo desviado del normal en capacidad para el lenguaje, así como en técnicas sociales y de comunicación. Además, manifiestan modelos de conducta estereotipados, repetitivos o ritualizados.

Además de estos síntomas fundamentales, el niño autista tiene trastornos en la percepción y en la sensomotricidad. Se presentan a menudo conductas agresivas y de automutilación, como puedan ser negarse a comer e insomnio.

Los niños también pueden sufrir otros trastornos de tipo neurológico o biológico. Por ejemplo, se pueden encontrar hasta un 20-30 % de casos de epilepsia durante la niñez y la adolescencia. El problema primordial de los autistas – especialmente en relación con la sexualidad – es su falta de capacidad para iniciar, mantener y entender las relaciones sociales con otras personas.

Cualquiera que sea su nivel cognitivo y su capacidad para el lenguaje, y a pesar de su interés en tener contactos con otros, el autista sufre de un trastorno básico en lo que respecta a su capacidad para interactuar socialmente. Este trastorno puede llevarle a ser rechazado por el entorno, resultando en un retraimiento del autista.

La mayoría de personas que han padecido autismo en su juventud o vida adulta, pueden seguir desarrollándose en otra áreas (Mesibov, 1983; Pedersen et al.,1985). Pero la desventaja comunicativo-social permanece como un problema general. Parece que la conducta ritualizada y estereotipada disminuye, desaparecen los problemas de insomnio y del comer, la hiperactividad se reduce notablemente. Continúan desarrollándose habilidades prácticas y de autoayuda. Se manifiesta un interés por la interacción y la comunicación social, a pesar de la dificultad para percibir el estado emocional de otras personas y la incapacidad de sentir empatía por ellas.

Los autistas jóvenes y adultos tienen también dificultad para expresar sus propios sentimientos de forma que los otros puedan entenderlos o aceptarlos. Como ya se ha dicho, hoy en día hay muy poco material empírico disponible sobre la conducta sexual de los autistas. Es, sin embargo, obvio que los trastornos generales a los que da lugar el autismo han de llevar a problemas considerables en el desarrollo y conductas sexuales. La sexualidad es parte del crecimiento orgánico y del proceso de maduración, conectado con el desarrollo del sistema nervioso, el metabolismo y la secreción de hormonas.

La sexualidad se desarrolla mediante la interacción y comunicación social, mediante el contacto físico, la representación y la asimilación de las reglas y normas sociales. La sexualidad es una experiencia emocional de uno mismo y de los otros. La sexualidad es fantasía, es capacidad de imaginar y es una capacidad basada en la percepción, la comprensión y los conceptos simbólicos pescados en la corriente de las experiencias cotidianas. La sexualidad es deseo, excitación y orgasmo.

El desarrollo y el proceso de madurez de los autistas puede verse afectado por un gran número de trastornos en el sistema nervioso, en el metabolismo y en el proceso hormonal. La epilepsia es normal y a menudo requiere medicación. También se usa la medicina antipsicótica para suprimir conductas agresivas y automutiladoras, pudiendo ciertamente afectar al impulso sexual.

Estudios hechos con pacientes psiquiátricos adultos sugieren que la medicina antipsicótica puede tener un efecto inhibidor de la líbido, de la erección y de la eyaculación (Mitchell & Popkin, 1983; Heroft, 1987). Por otro lado, sabemos que la interacción social, la comunicación y el contacto físico son las principales áreas problemáticas para los autistas.

Sabemos que encuentran dificultades en, o no son capaces de, sentir empatía por otra gente y que también tienen problemas para comprender y expresar sus propios sentimientos, sus necesidades y sus deseos. Sabemos que tanto su fantasía como su capacidad de imaginar son limitadas, así como sabemos que su tendencia a ritualizar y repetir ciertos esquemas de conducta de una forma estereotipada les impide sentir la vida. Tienen una capacidad limitada para explicar sus experiencias, tanto en un contexto físico, social o psicólogico.

Las consideraciones y decisiones sobre las estrategias y métodos de instrucción y práctica sexuales han de estar fundamentadas en políticas bien definidas:

1. Los autistas han de tener el derecho y la posibilidad de llevar una vida sexual de acuerdo con sus deseos y necesidades y aquello que puedan controlar.

2. Los autistas han de poder recibir orientación y apoyo para solucionar sus problemas sexuales.

3. El aprendizaje de una conducta social adecuada con respecto al sexo ha de realizarse de acuerdo con las normas y reglas sociales del lugar de residencia del autista.

4. El tipo de orientación debe, en primer lugar, estar relacionado con y depender de cuán necesarios y obvios sean los problemas sexuales para el interno y su entorno.

Es por lo tanto importante determinar y evaluar si los signos sexuales son claros, indefinidos o inexistentes. a. Cuando la persona muestra signos claros de conducta sexual derivados de problemas sexuales no resueltos, el entorno tiene la obligación de prestar atención a dichos problemas. b. Si la persona muestra signos indefinidos de conducta sexual, debe ser observada para recoger más información y poder determinar si están o no relacionados con problemas sexuales por solucionar c. Si el autista no muestra signos de conducta sexual, el entorno no debe estimular su instinto sexual de modo deliberado. 5. Se ha de ver la sexualidad dentro de un contexto global, de forma que la instrucción y práctica sexual no consistan únicamente en ayudar al autista a aprender a masturbarse y alcanzar el orgasmo.

Es igualmente importante reforzar la conciencia de su propio cuerpo y ayudarle a comprender los cambios físicos y emocionales relacionados con el impulso sexual. Por ejemplo, descubrir y estimular el cuerpo puede hacerse mediante actividades tales como ejercicios, cuidarse el cuerpo o mirarse desnudo en el espejo. Estas experiencias pueden aumentar las posibilidades del autista de disfrutar masturbándose y alcanzando el orgasmo. Después de alcanzar el orgasmo, el interno puede recibir ayuda para relajarse y poder explicar sus sentimientos sobre la experiencia sexual. 6. Cuando un autista dirige su interés sexual hacia otra persona, debemos decidir cuán lejos queremos ir en la ayuda que prestemos a dicho contacto.

Puesto que experimentar la sexualidad con otra persona implica mostrar ternura, cuidado y empatía, debemos reconocer que la mayor parte de los autistas tienen una gran dificultad para relacionarse con otra gente.

Si bien puede ser necesario establecer unos límites claros al interés sexual de un autista por otra persona, debemos ser prudentes y no dejarnos influenciar demasiado por las afirmaciones categóricas relacionadas con la incapacidad de los autistas para establecer relaciones íntimas.

Esto es particularmente aparente entre los autistas de alto nivel de funcionalidad quienes, por desgracia, fracasan en sus experiencias con el sexo opuesto. Se están desarrollando métodos de tratamiento, siendo posible en un futuro que la concentración de esfuerzos permita a algún autista controlar y disfrutar de las relaciones íntimas. 

¿Qué estimula el instinto sexual?

Los estímulos que pueden excitar el instinto sexual pueden ser internos o externos. Son ejemplos de estímulos internos las fantasías, ideas concretas e imaginería, recuerdos de experiencias anteriores etc. Estos factores de excitación se pueden determinar sólo si la persona habla de ellos con otros.

Como ya se ha mencionado, la capacidad de imaginar se da, casi exclusivamente, entre los autistas de alto nivel de funcionalidad. Los estímulos exteriores pueden consistir en fotos, objetos, acciones, personas en concreto o partes del cuerpo de una persona. Los estímulos sensoriales pueden incluir tocarse el cuerpo o besar a otra persona.

Describir la conducta cuando la persona está sexualmente excitada. Aquí habría que tomar en cuenta en qué situaciones se da la conducta sexual. ¿ Se da la conducta sexual en sitios concretos, durante actividades concretas, en periodos de tiempo del día o de la semana o en presencia de cierta gente?

Además, se deberían describir las expresiones corporales de la persona, su estado comunicativo y emocional. Por ejemplo, ¿ se encuentra la persona abierta, alegre, relajada o hiperactiva, tensa, agresiva, ansiosa ? Frecuencia, duración e intensidad Se debería determinar la frecuencia con la que la persona muestra cierta conducta sexual, durante cuánto tiempo se preocupa por ella y si la conducta sexual se manifiesta de forma suave, moderada o intensa ¿Cómo reaccionan los demás ante la conducta sexual? ¿Reaccionan los demás de manera pasiva, dando instrucciones verbales o interviniendo de forma activa y directa ? ¿Qué métodos y estrategias posibles se pueden utilizar para ayudar a la persona a satisfacer sus deseos y necesidades sexuales?

Al mismo tiempo, se deberían describir las actitudes y los motivos subyacentes de las personas involucradas. ¿Muestran aceptación, se muestran colaboradoras y/o correctoras o encuentran necesario establecer límites? ¿Se encuentran a gusto, inseguras, ansiosas o provocadas ?Estados fisiológicos y psicológicos.

Por último, deberían valorarse los estados psicológico y fisiológico una vez terminada la actividad sexual. Por lo que respecta al estado fisiológico, es importante saber si la persona ha alcanzado el orgasmo o clímax.

Una descripción del estado psicológico podría incluir si la persona se encuentra alegre, satisfecha, relajada o triste, frustrada, enfadada o ansiosa.

Los aspectos mencionados más arriba se usan para precisar el objetivo, es decir la conducta o problema sexual, de manera que se puedan aplicarse las estrategias apropiadas o los métodos de intervención.

Es preciso que ellos reciban más información y educación del manejo de su sexualidad y llegar a tener un buen nivel de integración en el mundo real; para esto el papel de los padres y tutores es importante,…… poner énfasis en que es bueno demostrar lo que sienten, poniendo al respeto como valor fundamental.

Sabiendo que ellos experimentarán a cierta edad un interés sexual, no alarmarse por las variadas expresiones que se puedan dar, sino de manera natural, y sin castigos ni humillaciones, orientarlos y enseñarles lo que es correcto.

¿Cómo acompañar su proceso de sexuación cuando hay que reestablecer funciones neuronales perdidas, que afectan por sobretodo los vínculos afectivos y sociales? Tenemos que tener en cuenta que ese bebe o niño diagnosticado con “indicios de autismo” o “autismo” posee en mayor o menor grado la capacidad de poder desarrollar conductas que muestran sus “deseos”, “su voluntad para…”, “ su determinación para actuar de tal o cual modo” Es fundamental que el entorno familiar pueda acompañar y fortalecer los primeros indicios de “deseos propios”.

Las personas que tienen autismo manifiestan conductas particulares en el ámbito de la comunicación en el trato con las personas con las que se vincula. Desde el lenguaje oralizado puede darse la ausencia total del mismo o un hablar sofisticado pasando por diversos trastornos, uno de los más característicos la ecolalia. 

Su lenguaje y la comprensión del mismo van a estar en estrecha relación con sus adquisiciones cognitivas. Dado que la comunicación se ve afectada nos resultará mucho más dificultoso la enseñanza de diversos cuidados, normas y pautas culturales, en éste caso referidas a lo sexual. La mirada será una gran vía de comunicación, y debemos estar atentos a la misma para poder decodificar expresiones emotivas y deseos .

Cada niño, adolescente o adulto que padezca trastorno del espectro autista presentará problemáticas y dificultades propias a cada sujeto.

Es nuestra responsabilidad como padres, educadores o profesionales , estar atentos a las manifestaciones de la sexualidad para poder brindar un acompañamiento adecuado para ayudar a su proceso de sexuación.

Debemos brindar refuerzos específicos a los comportamientos positivos y estar comunicados entre padres, docentes y profesionales sobre los diferentes manifestaciones de su sexualidad y tener acuerdos sobre normas y valores sexuales de la familia y el entorno.

Las familias se encuentran ante un verdadero problema cuando se repara en las necesidades sexuales de sus hijos por lo que debemos cuidar siempre que todo se desarrolle en un clima cordial.

Las técnicas de tipo cognitivo-conductual son las más apropiadas para aplicar en sujetos que se encuadran dentro del autismo. Cada sujeto se va a manifestar en función de su deseo, aunque al mismo tiempo va a reaccionar de acuerdo a como nos comportemos nosotros ante sucesos inesperados. Además hay situaciones biológicas como la primer polución nocturna en los varones , o la monarca en las mujeres que no sabemos cuando va a ocurrir y que pueden generar vivencias muy angustiantes.

Debemos tener la suficiente comprensión y estar atentos a sus distintos estados de ánimo.

Las personas con síntomas de autismo en general

Ø Les cuesta establecer lazos sociales

Ø Poseen limitados recursos para relacionarse

Ø Se les dificulta la posibilidad de percibir sentimientos, pensamientos, motivaciones, conductas y estilos de vida de los demás.

Ø No es un miembro de participación activa en un grupo. Ø Su comprensión verbal es muy rudimentaria

Ø En general no manifiesta interés por las relaciones sexuales como modo de vincularse amorosa y afectivamente con el otro

Ø Poseen conductas de tipo ritualistas

Ø Suelen tener muy buena memoria inmediata

Ø Les gusta estar ensimismados

Las manifestaciones sexuales más comunes dentro del Espectro Autista van a estar determinadas por varias variables que acompañan a su nivel de organización y maduración neurológica, a su nivel de maduración emocional y a su edad biológica y debemos de tener en cuenta que en ellos se observa

Ø tendencia al aislamiento

Ø no tienen personal interés por participar en situaciones sociales

Ø desarrollo del lenguaje y su posibilidad de comunicación

Ø uso del lenguaje gestual y expresión de sus emociones.

Tenemos que observar la auto-estimulación como uno de los caminos para el desarrollo sexual de las personas con autismo, es importante de que pueda hacerlo y que se masturbe en lugares privados, sin daños personales.

Esa conducta se mantendrá durante su vida adulta, aunque al igual que en el resto de personas irá disminuyendo en periodicidad.

Si vemos que se masturba en público, tranquilamente decirle al niño aquí “no”, e insistir en el no.

Seguidamente, llevarlo por ejemplo, al baño y dejarle que prosiga con la conducta masturbatoria.

Percibir la individualidad de las personas con espectro autista es comprender un proceso psíquico diferente y lleno de particularidades.

La sexualidad es una necesidad del sujeto, que debemos reconocer, y orientar para que puedan acceder a situaciones saludables.

Los deseos y expresiones sexuales debemos tomarlas como potenciales experiencias de aprendizajes y depende de cómo estas se organicen y de cómo actuemos frente a las mismas serán validas para la adquisición de conocimientos y hábitos saludables evitando situaciones incómodas para los demás y para ellos.”

 
 
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